Edwin Armstrong: el genio que inventó la radio FM y fue traicionado por la industria

Nov 6, 2025

Un día como hoy, 6 de noviembre de 1935, el ingeniero estadounidense Edwin Howard Armstrong presentó en Nueva York un documento titulado “Método para reducir interferencias en las señales de radio por medio de un sistema de frecuencia modulada”. Aquel texto marcaría el nacimiento de la radio FM, una innovación que transformó para siempre la forma de escuchar sonido en el mundo.

Sin embargo, detrás de este logro se esconde una historia de genialidad, conflictos legales y tragedia personal.

Armstrong no era un inventor improvisado. Antes de la FM, había desarrollado el circuito regenerativo (1914), el superheterodino (1918) y el superregenerativo (1922), tres avances fundamentales para la evolución de la radio moderna. Pero muchas de sus ideas terminaron en largas disputas por patentes.

Una de las más intensas fue con Lee De Forest, quien registró en 1916 una patente similar al circuito regenerador de Armstrong, vendiendo posteriormente los derechos a AT&T. Aquello dio inicio a una guerra legal de 12 años entre Armstrong, RCA y Westinghouse por un lado, y De Forest y AT&T por el otro. Aunque Armstrong ganó las primeras instancias, la Corte Suprema de Estados Unidos terminó otorgando la patente a De Forest, en lo que hoy se considera un error técnico del tribunal.

Durante esa batalla, Armstrong continuó innovando. En 1933 patentó la modulación de frecuencia (FM), un sistema que, a diferencia de la amplitud modulada (AM), variaba la frecuencia de la onda para eliminar ruidos e interferencias, logrando una calidad de sonido mucho más nítida.

Con autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), el ingeniero impulsó una red de emisoras experimentales conocida como la Yankee Network, que operaba entre los 42 y 49 MHz. Su meta era demostrar la superioridad técnica de la FM y obtener regalías por cada receptor vendido.

Pero en 1945, la poderosa RCA, dirigida por David Sarnoff, presionó a la FCC para reasignar las frecuencias, desplazando la banda FM a un nuevo rango de 88 a 108 MHz, justo donde RCA planeaba ubicar la televisión. Esta maniobra dejó obsoletos todos los equipos desarrollados por Armstrong y destruyó su red de estaciones.

La lucha contra RCA, la pérdida económica y el aislamiento profesional fueron demasiado para él. El 31 de enero de 1954, Edwin Armstrong se quitó la vida arrojándose desde el piso 13 de su departamento en Nueva York. En su nota de despedida a su esposa Marion escribió: “Que Dios te ayude y tenga piedad de mi alma.”

Años después, Marion Armstrong continuó la batalla legal y en 1967 logró que se reconociera oficialmente la patente de la FM a nombre de su esposo.

Hoy, el nombre de Edwin Armstrong figura junto a los grandes de la historia de la electricidad —Graham Bell, Tesla, Marconi y Pupin—, reconocido por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) como el padre de la radio FM.

Su legado perdura cada vez que una señal clara de radio llega a nuestros oídos, libre de interferencias, como él lo soñó.